Entre maestros encabronados y cuentas incómodas, se le complica el teatrito al SNTE

Docentes en Puebla exigen cambios y estalla la protesta en la SEP por los lineamientos de Educación Especial.

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En Puebla ya se calentaron los ánimos en Educación Especial, este jueves 29 de octubre, docentes de las secciones 23 y 51 del SNTE se manifestaron frente a la Secretaría de Educación Pública (SEP) para exigir la cancelación de los nuevos lineamientos que, aseguran, afectan sus condiciones laborales y ponen en riesgo la atención de estudiantes con discapacidad.

Los inconformes también exigieron la salida de Héctor Rojas Hernández, titular de Educación Especial, además de frenar las reasignaciones de personal y atender las denuncias por presunto hostigamiento laboral.

La bronca no es menor, los trabajadores advierten que los cambios podrían afectar el funcionamiento de los Centros de Atención Múltiple (CAM) y las Unidades de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER).

Es decir, el pleito administrativo podría terminar golpeando a quienes necesitan estos servicios educativos.

Y aquí es donde a José Luis González Morales se le empieza a descomponer el teatrito. Porque ser secretario general no es solamente salir en las fotos, encabezar reuniones y repetir que el magisterio está unido.

El cargo también es para dar la cara cuando los maestros están hasta la madre y necesitan que alguien los defienda.

El conflicto no surgió ayer

Desde el 20 de octubre, docentes de ambas secciones habían presentado un posicionamiento ante las autoridades educativas y, para el 26 de octubre, ya había protestas en Atlixco.

¿Dónde está el liderazgo de González Morales cuando sus propios agremiados denuncian que no los escuchan?, ¿Qué ha negociado?, ¿Qué ha conseguido?, ¿Dónde están los resultados?…

Hasta ahora, el papel del dirigente en las negociaciones merece una explicación, especialmente cuando las inconformidades ya llegaron hasta las puertas de la SEP.

Tampoco hay que olvidar su paso por la Secretaría de Finanzas de la Sección 23.

En marzo de 2023, medios reportaron que su informe financiero no fue avalado en un pleno seccional y que docentes inconformes cuestionaron el manejo de las cuotas sindicales.

También, en noviembre de 2025, más de 900 representantes sindicales aprobaron los informes de actividades y finanzas de González Morales, entre cuestionamientos y exigencia de cuentas claras.

Por si esto fuera poco, además, se suman los señalamientos sobre su costumbre de no querer pagar y de sacar ventaja de los demás, asunto que merece todavía más lupa.

José Luis puede presumir el respaldo que quiera, pero un cargo sindical no es un cheque en blanco ni una licencia para hacerse de la vista gorda.

La SEP tiene que responder y el sindicato también

Ahora corresponde a la SEP explicar cómo se diseñaron esas disposiciones y qué garantías existen para evitar afectaciones al personal y al alumnado.

Mientras tanto, el SNTE debe informar qué ha negociado y cuáles son sus compromisos frente a los trabajadores.

Porque, a ver, ¿de qué sirve presumir músculo sindical si no hay resultados que mostrar cuando las cosas se ponen feas?

La protesta deja claro que el conflicto sigue sin una solución conocida, y si el secretario general no puede explicar qué ha hecho para resolverlo, entonces es González quien tiene que demostrar para qué sirve su dirigencia.

DE TOCHO-MOROCHO