¿Entonces la austeridad era puro rollo?

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La alcaldesa morenista de Cuautitlán, Juana Carrillo, quedó en el centro de la polémica luego de que circularan imágenes donde aparece en una zona preferente del Estadio Ciudad de México durante el partido entre México y Ecuador.

Lo que más molestó no fue que asistiera al encuentro, sino el momento. Mientras vecinos reportaban afectaciones por las lluvias en distintas zonas del municipio, su presidenta municipal aparecía disfrutando el espectáculo desde una de las áreas más exclusivas del estadio.

Ahora vienen las preguntas incómodas

Las fotografías desataron cuestionamientos que hasta ahora siguen sin respuesta.

¿Pidió permiso?, ¿Quién pagó el acceso?, ¿Fue una invitación?, ¿Quién la invitó?…

Porque cuando un funcionario aparece en un lugar asociado con boletos de alto costo, explicar cómo llegó ahí deja de ser un favor. Se vuelve una obligación de transparencia.

El discurso choca con la realidad

Morena ha hecho de la austeridad una de sus principales banderas políticas. Sin embargo, escenas como esta vuelven a alimentar la percepción de que una cosa es el discurso y otra muy distinta lo que ocurre cuando se apagan los reflectores.

Nadie discute que una alcaldesa tenga derecho a disfrutar un partido.

Lo que la ciudadanía cuestiona es la congruencia, porque mientras unos batallan con calles inundadas y servicios públicos, otros parecen tener tiempo para ocupar los mejores lugares del estadio.

En política, las formas importan y mucho.

Tal vez no exista una falta legal, pero cuando una autoridad aparece en un palco o en una zona VIP mientras su municipio enfrenta problemas, el mensaje que recibe la ciudadanía es devastador.

Porque la gente no solo vota para que gobiernen. También espera que sus autoridades sepan distinguir entre sus responsabilidades y sus privilegios.

Y cuando el discurso presume austeridad, pero las imágenes muestran comodidad y exclusividad, el problema ya no es el partido de fútbol. El problema es la incongruencia.

DE TOCHO-MOROCHO