Con fotografías, cartulinas y consignas, familiares y amigos de Omar Castro Flores se manifestaron este miércoles frente a la Fiscalía General del Estado de Puebla.
Su exigencia fue clara: que las autoridades capturen al cuarto presunto implicado en el homicidio y no permitan que el caso quede inconcluso.
Omar perdió la vida el 30 de septiembre de 2025. Según las investigaciones, un presunto robo dentro de su domicilio, en Campestre Mayorazgo, terminó con su asesinato.
La familia quiere justicia completa
La Fiscalía ya detuvo a tres presuntos involucrados. Sin embargo, los familiares sostienen que todavía falta una persona por responder ante la ley.
Por ello, pidieron a las autoridades mantener las investigaciones y evitar que el expediente se estanque. Para ellos, detener solo a una parte de los responsables no significa que exista justicia.
El dolor también se convierte en protesta
Quienes participaron en la manifestación aseguraron que no dejarán de alzar la voz hasta que las autoridades detengan al último presunto implicado.
El caso refleja una realidad que muchas familias conocen. Después de perder a un ser querido, también tienen que invertir tiempo, esfuerzo y recursos para exigir que las investigaciones avancen.
Cada vez es más frecuente ver a víctimas y familiares frente a fiscalías, palacios de gobierno o tribunales. No salen a las calles por gusto. Lo hacen porque sienten que el silencio solo beneficia a quienes aún no enfrentan la justicia.
Ninguna familia debería cargar, además del duelo, con la responsabilidad de presionar para que una investigación continúe.
Porque cuando las víctimas sienten que deben protestar para obtener respuestas, la exigencia ya no es solo detener a un responsable.
También es recuperar la confianza en un sistema de justicia que debería actuar por iniciativa propia y no únicamente cuando la presión social lo obliga.









