El destape sin destape rumbo al 2027

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Dicen que en política no existen las casualidades, de acuerdo con Franklin D. Roosevelt, “Nada ocurre por accidente y si sucede, puedes apostar a que fue planeado de esa manera.”

Cualquiera que lleve un tiempo observando el poder sabe que la idea acierta mucho con la realidad. Porque en política, cuando algo se repite una y otra vez, deja de ser coincidencia.

Una foto no es solo una foto; que un funcionario te levante la mano no es solo un saludo; que te inviten a ciertos eventos tampoco es un simple gesto de cortesía y que de pronto, medio gabinete quiera salir a tu lado… es un mensaje clarísimo.

Y los mensajes en política rara vez son gratuitos.

En Puebla rumbo a la elección del 2027, los partidos comienzan a definir a sus candidatxs, pero la competencia ya empezó. No con espectaculares ni con campañas, sino con algo mucho más sutil: el posicionamiento.

En Morena, los nombres que más se escuchan para competir por la presidencia municipal de la capital son tres mujeres: Laura Artemisa García Chávez, Celina Peña Guzmán y, cada vez con más fuerza, Gabriela “La Bonita” Sánchez.

Y es precisamente alrededor de este último nombre donde empiezan a aparecer señales que, como mínimo, merecen analizarse.

En las últimas semanas hemos visto fotografías de ”La Bonita” con el gobernador Alejandro Armenta, reuniones con integrantes del gabinete, acercamientos con liderazgos sindicales, funcionarios levantándole la mano y una presencia pública que, para muchos, parece formar parte de una estrategia de posicionamiento.

¿Eso significa que ya es la candidata?, no… ¿Significa que alguien ya tomó una decisión?, tampoco.

Pero sí significa que su equipo ya entendió algo muy importante: primero se posiciona un rostro y después se construye una candidatura.

Así ha funcionado la política durante décadas y así seguirá resultando, es decir, vive de construir percepciones.

Porque una campaña no se forma únicamente con trabajo institucional. También se compone de símbolos.

Es cierto que necesitamos más mujeres tomando decisiones y que las nuevas generaciones tenemos derecho a participar o a aspirar a los cargos públicos más importantes.

Pero el problema aparece cuando la imagen comienza a pesar más que el proyecto. Porque gobernar una ciudad como Puebla no es lo mismo que ganar un campeonato arriba del ring.

La administración pública exige experiencia, capacidad para construir acuerdos, conocimiento del funcionamiento del gobierno y, sobre todo, resultados.

Eso aplica para cualquier aspirante, hombre o mujer.

Sin embargo, lo interesante aquí, es la velocidad con la que distintos grupos parecen coincidir alrededor de la misma figura. Porque en política las coincidencias suelen durar muy poco.

Aunque, eso tampoco significa que el camino esté libre:

Por un lado, Laura Artemisa representa experiencia legislativa y operación política. Pero, por el otro, Celina Peña carga con una trayectoria dentro de la administración pública y una presencia consolidada dentro del partido.

La diferencia es que, hoy, quien parece concentrar una parte importante de los reflectores es ”La Bonita”.

¿Casualidad? Tal vez… ¿Estrategia? También podría ser y justamente ahí está lo interesante.

Porque la política no solo se escucha, también se observa y se lee con imágenes.

En quién aparece, en quién desaparece, en quién levanta la mano de quién o en quién comienza a ocupar el centro del escenario cuando todavía falta un año para la elección.

Probablemente Gabriela Sánchez termine siendo la candidata de Morena o a lo mejor no. Eso todavía nadie puede asegurarlo.

No obstante, lo que sí puedo decir es que alguien ya comenzó a construir una narrativa alrededor de su figura. Y eso, en el gobierno, nunca ocurre por accidente.

Porque las candidaturas no empiezan el día del registro, empiezan mucho antes. Cuando las fotografías dejan de parecer espontáneas e inician a contar una historia.

Y si algo nos ha enseñado la política mexicana es que, cuando una misma imagen se repite demasiadas veces… probablemente alguien quiere que empecemos a verla como el futuro.

DE TOCHO-MOROCHO