Regidoras, regidores y el síndico municipal presentaron su renuncia colectiva. Lo hicieron apenas dos días antes de comparecer ante el Congreso.
Ahí ya sabían que les esperaba la destitución, también temían una posible orden de aprehensión y mejor se bajaron del barco antes de que los arrastrara la corriente.
“No estamos aferrados a un cargo, estamos comprometidos con Acatlán”, dijeron. El discurso clásico de quien renuncia cuando ya no le queda otra.
El procedimiento de revocación de mandato contra Guadalupe Lucero Bárcenas lleva tres meses.
El Cabildo decidió facilitarle el trabajo al Congreso, con sus renuncias, buscan no interponerse en la disolución del Ayuntamiento, pero no se fueron sin dejar tarea pendiente.
Exigieron que las autoridades continúen las investigaciones por responsabilidades administrativas, patrimoniales o penales.
Es decir, se van, pero exigen que la revisión no se quede en promesas de pasillo.
Asimismo, afuera de la Presidencia Municipal, el plantón continúa desde hace meses.
Los manifestantes insisten en que el Congreso concrete la revocación de mandato de Bárcenas y advirtieron que no se moverán hasta ver resultados.
Mientras tanto, la alcaldesa mantiene su versión de siempre. Dice ser víctima de una conspiración de sus propios regidores, presuntamente coludidos con el crimen organizado.
Bárcenas ya aceptó soltar la silla, pero insiste es que es una santa










