Hay políticos que aprovechan las fechas conmemorativas para promover la convivencia familiar. Y luego está el alcalde de El Naranjo, Rafael Olvera Torres, quien decidió convertir el festejo del Día del Padre en una polémica nacional.
El edil difundió un video promocional que rápidamente provocó indignación en redes sociales. ¿La razón? Prometió la presencia de “chicas buena onda”, sugirió dejar a los menores en casa y hasta recomendó que cada quien llevara sus propias bebidas.
Porque, al parecer, alguien confundió una celebración familiar con la organización de una reunión privada entre compadres.
El problema no fue el festejo, sino el mensaje
Las críticas no tardaron en aparecer. Usuarios cuestionaron el tono del video y señalaron que un evento organizado por un Ayuntamiento debería promover la convivencia familiar y no recurrir a comentarios que muchos consideraron sexistas y fuera de lugar.
Y es que hay una enorme diferencia entre organizar una actividad para reconocer a los padres y vender la idea de una fiesta digna de una despedida de soltero.
La política mexicana y su eterna batalla contra el sentido común
Lo más preocupante es que este tipo de situaciones ya no sorprenden a nadie. Cada semana aparece un nuevo funcionario decidido a poner a prueba la paciencia de la ciudadanía.
Mientras miles de personas esperan soluciones a problemas de seguridad, servicios públicos y desarrollo económico, algunos servidores públicos parecen más concentrados en convertirse en personajes virales.
Y sí, cualquiera puede cometer un error, pero cuando un alcalde decide grabarlo, publicarlo y compartirlo en internet, deja de ser un desliz y se convierte en una decisión.
Al final, la pregunta es inevitable: ¿el objetivo era celebrar a los padres o competir por el premio a la mejor casa de citas?








