La polémica que rodeó al partido entre México y Ecuador ya escaló fuera de la cancha.
La Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) pidió que las autoridades garanticen la seguridad de su selección.

La solicitud surgió después de que un grupo de aficionados mexicanos se reuniera durante la madrugada afuera del hotel de concentración del equipo ecuatoriano. El objetivo era hacer ruido e impedir el descanso de los jugadores antes del encuentro.
Ecuador rompe el silencio
La FEF calificó estos hechos como antideportivos. Además, pidió que los organizadores refuercen las medidas de seguridad para evitar que situaciones similares vuelvan a ocurrir.
El organismo también recordó que el respeto entre selecciones forma parte de los valores que debe promover el fútbol internacional.
Apoyar a una selección es parte de la fiesta del fútbol. Sin embargo, intentar desvelar al rival está muy lejos de representar un comportamiento deportivo.
Quienes participaron quizá pensaron que ayudaban al Tri. En realidad, terminaron desviando la atención del partido y colocando a México en el centro de la polémica.
Lo más lamentable es que un grupo reducido termina afectando la imagen de millones de aficionados que apoyan a la Selección con respeto y sin necesidad de recurrir a este tipo de acciones.
La FIFA también queda bajo la lupa
El caso también abrió dudas sobre el operativo de seguridad. Muchos se preguntan cómo fue posible que el grupo permaneciera varios minutos haciendo ruido sin ser retirado del lugar.
Ahora la atención está en la respuesta de las autoridades y de la FIFA. Más allá de una posible sanción, el episodio deja una lección muy clara.
El fútbol se gana con goles, estrategia y buen juego. No con bocinas, tambores y desvelando al rival.









