Marcelo Ebrard pidió que lo bajen de la lista de presidenciables para 2030. Al secretario de Economía le preguntaron por sus aspiraciones y respondió con una frase que sonó más a hartazgo político que a destape: “Quítame de la lista. Me harías un favor, quítame, bórrame”.
El funcionario aseguró que está concentrado en su trabajo. Y vaya que le urge dejar claro que no anda pensando en la silla presidencial, aunque la sucesión ya empezó a cocinarse dentro de Morena y sus aliados.
La pregunta llegó después de que Manuel Velasco, senador del Partido Verde, respaldara a Omar García Harfuch como posible aspirante presidencial. Al parecer, la carrera de 2030 ya tiene participantes, porras y hasta destapes, aunque todavía faltan años para las elecciones.
Pero Ebrard no es precisamente un improvisado en estas competencias. En 2023 buscó la candidatura presidencial de Morena para 2024 y quedó detrás de Claudia Sheinbaum, en un proceso que terminó con reclamos e inconformidades de su parte.
Ahora, el excanciller quiere que su nombre desaparezca de las quinielas políticas.
Mientras tanto, en Morena ya hay quienes parecen más ocupados en acomodar las piezas del próximo sexenio que en dejar que el actual gobierno avance.
Porque en política mexicana ni siquiera termina de acomodarse un presidente cuando ya hay varios calentando para el siguiente turno.








