PAOLA MIGOYA
En las grandes metrópolis de América Latina, el tiempo no solo es dinero; es, fundamentalmente, calidad de vida, salud mental y justicia social. Históricamente, las poblaciones de las periferias geográficas y topográficas han pagado el precio más alto del desarrollo urbano, atrapadas en trayectos eternos, costosos e inseguros. Sin embargo, la consolidación del Cablebús en la Ciudad de México demuestra que el cielo puede convertirse en una vía democrática, eficiente y sustentable, un modelo de éxito que ya extiende sus cables hacia nuevos horizontes como Puebla.
Un transporte que dignifica: El milagro en los cielos de la CDMX
La verdadera revolución del Cablebús no es solo de ingeniería, sino de dignidad. Desarrollado e implementado por gigantes globales de la tecnología de teleféricos como la firma austriaca Doppelmayr (en consorcio con constructoras locales como Gami Ingeniería y Construcciones), este sistema ha demostrado que la periferia merece infraestructura de primer nivel.
El impacto es medible, tangible y profundamente social:
- Justicia en el tiempo de traslado: En zonas con topografías complejas —como Cuautepec o Iztapalapa—, trayectos tortuosos que antes tomaban 1 hora con 20 minutos se han reducido drásticamente a solo 40 minutos. Devolverle 80 minutos diarios a un trabajador es regresarle tiempo para su familia, su descanso y su vida.
- Integración social efectiva: El Cablebús rompe el aislamiento. Al conectar de forma directa las comunidades marginadas con los sistemas de transporte masivo (Metro y Metrobús), las enlaza con los grandes centros de empleo y educación, derribando las barreras de la exclusión social.
- Viajar con dignidad: Lejos de la precariedad del transporte concesionado tradicional, las cabinas del Cablebús ofrecen ventilación, iluminación, cámaras de vigilancia y conexión Wi-Fi de libre Viajar seguro y cómodo dejó de ser un lujo de pocos para convertirse en un derecho cotidiano.
- Sustentabilidad real: Al ser un sistema 100% eléctrico, mitiga de forma contundente las emisiones de gases de efecto invernadero. Limpia el aire de la urbe mientras mueve a miles de personas
- Economía familiar: Con una tarifa socialmente accesible de $7.00 MXN, representa un alivio directo al bolsillo de los hogares con menores ingresos, quienes suelen destinar hasta una tercera parte de sus recursos solo a transportarse.
Próxima estación: El Cablebús llega a Puebla
El éxito rotundo de este modelo ha hecho eco en otras entidades. El proyecto para replicar este sistema de transporte por cable en la zona metropolitana poblana avanza con firmeza como una de las apuestas de infraestructura más ambiciosas de la región.
Rutas, estaciones y conectividad
El proyecto plantea conectar de forma estratégica el norte y el sur de la capital poblana. La red contempla la construcción de 4 líneas y un total de 9 estaciones, logrando enlazar de manera eficiente la zona de Amalucan con Mayorazgo en un trayecto estimado de 44 minutos.
El sistema contará inicialmente con un parque de 152 cabinas y estará diseñado para conectarse directamente con la Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA), potenciando los transbordos intermodales. En horas de máxima demanda, su capacidad podrá expandirse para movilizar hasta a 2,500 pasajeros por hora por sentido.
Costos, inversión y plazos
Para garantizar la viabilidad y la máxima calidad tecnológica del sistema, el proyecto ha seguido una rigurosa planeación financiera e institucional:
- Inversión Total Autorizada: Tras concluirse los estudios de preinversión correspondientes, el monto definitivo aprobado para la obra se fijó en 6 mil 752.9 millones de pesos MXN.
- Licitación y construcción: La ejecución de la obra civil y electromecánica fue adjudicada a la filial Doppelmayr México, asegurando que la misma tecnología de punta implementada en la capital del país sea la que mueva a los poblanos.
- Horizonte de operación: Los planes ejecutivos proyectan que la infraestructura se desarrolle a lo largo de los próximos años para iniciar operaciones formalmente hacia el año 2029.
Conclusión: Argumentos sólidos para un futuro elevado
Apostar por el Cablebús no es un capricho estético ni una ocurrencia política; es una respuesta científica, sustentable y profundamente humana a las crisis de movilidad urbana. Los argumentos a su favor son contundentes:
- Costo-Beneficio Social: Comparado con sistemas subterráneos como el Metro, el costo por kilómetro de un teleférico urbano es significativamente menor, su velocidad de construcción es más rápida y el impacto en la superficie durante las obras es mínimo.
- Sustentabilidad ambiental: Ofrece una alternativa real de cero emisiones directas en el punto de operación, alineándose con las metas internacionales de descarbonización urbana.
- Inclusión democrática: Democratiza el espacio Demuestra que la infraestructura pública más moderna, tecnológica y estética debe arrancar ahí donde las necesidades sociales son más urgentes.
El Cablebús ha dejado de ser una novedad en México para consolidarse como una política de Estado indispensable. Al acortar distancias, el transporte por cable acorta las brechas de la desigualdad social, demostrando que mirar hacia el cielo es, hoy en día, la mejor forma de avanzar con los pies en la tierra.









