En San Lázaro aprobaron la llamada “Ley Antimemes, y por supuesto, juran que no es para censurar.
La Cámara de Diputados le dio el sí en lo general con 325 votos a favor, 114 en contra y una abstención.
La única que decidió no entrarle ni por el sí ni por el no fue Olga Sánchez Cordero, de Morena.
La reforma modifica la Ley Federal del Derecho de Autor y pone nuevas obligaciones sobre las plataformas y proveedores de internet.
¿El detalle?
Si un usuario reincide en violaciones a derechos de autor, las plataformas podrían retirar contenido, suspender cuentas e incluso aplicar medidas contra el servicio. Además, los proveedores se arriesgan a multas de hasta 4.6 millones de pesos.
Y ahí es donde empieza el problema, porque mientras Morena insiste en que los memes, la sátira y la parodia no están prohibidos, la oposición advierte que las multas pueden convertirse en el incentivo perfecto para que las plataformas prefieran borrar primero y preguntar después.
Olga Sánchez Cordero tampoco quiso comprar completo el paquete. Se abstuvo y cuestionó que la reforma deje demasiada discrecionalidad a la autoridad sancionadora.
La oposición ya la bautizó como “ley mordaza” y aunque el nombre oficial no dice “antimemes”, el apodo pegó porque el miedo no está en que desaparezca el meme mañana, sino en que las plataformas terminen convirtiéndose en policías de internet.
Lo más irónico es que todavía falta lo bueno: la votación en lo particular.
Así que el meme todavía respira, pero en San Lázaro ya le están buscando la manera de ponerle bozal.
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