En el aeropuerto de Morelia, Gerardo Fernández Noroña pasó de los gritos de “¡corrupto!” y “¡ponte a trabajar!” a recibir tremenda demostración de amor de una simpatizante que, al parecer, no encontró mejor momento para demostrarle su admiración que plantándole un beso.
Mientras varios pasajeros lo encaraban y le recordaban que hay mucho por lo que reclamarle, la mujer se acercó como si estuviera frente a una estrella de rock: beso incluido y un “te amo” que no podía faltar. ¡Cero pena y cero medida!
La escena fue de esas que dan hasta pena ajena, de un lado, ciudadanos molestos que no se quedaron callados; del otro, una fanática que parecía dispuesta a hacer fila para conseguir su dosis de Noroña.
Y es que entre tanto reclamo, el beso terminó convirtiéndose en la postal más comentada del encuentro.
Noroña recibió de todo en Morelia: críticas para las que no hubo filtro y cariño del que, francamente, más de uno habría preferido mantenerse a varios metros de distancia.
Porque una cosa es admirar a un político y otra muy distinta es lanzarse a repartirle besos en plena vía pública.









