Román Bravo-Young puso a México en el mapa de la lucha olímpica y consiguió algo que ningún mexicano había logrado: subir al podio de un Campeonato Mundial absoluto.
El gladiador se colgó la medalla de plata en Astana, Kazajistán, y escribió una página histórica para el deporte nacional.
El mexicano compitió en la categoría de 57 kilogramos, estilo libre, y aunque no pudo quedarse con el oro, su actuación ya tiene un lugar especial en la historia deportiva del país.
En semifinales se enfrentó al norcoreano Han Chong-song, quien llegaba como campeón mundial defensor y uno de los rivales más fuertes de la categoría.
Pero Román no se achicó, con una pelea inteligente y mucha determinación, lo derrotó 4-1 y aseguró una medalla inédita para México.
Al final, el oro se quedó del otro lado, pero eso no le quita ni un gramo de mérito a lo conseguido por el mexicano.
Román nació en Estados Unidos, pero representa deportivamente a México. Y vaya manera de hacerlo: se plantó ante los mejores del mundo, derrotó al campeón defensor y puso al país en el podio.










