¡Manos de chango!, Vándalos hacen pedazos el arte en Puebla

Alguien con las manos inquietas volvió a hacer de las suyas y el arte en Puebla terminó pagando los platos rotos.

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Apenas arrancó la exposición “Me lleva la Huesuda” en Puebla y ya hay artistas haciendo corajes porque a algunos genios se les ocurrió que las esculturas están para manosearlas, desarmarlas y llevarse pedazos de recuerdo.

La víctima más reciente es Luwa, la escultura de Leo Alberto Pérez instalada en pleno Zócalo de Puebla.

¿Qué le hicieron? Le arrancaron las alas y varias escamas, dejando incompleta la obra inspirada en la serpiente emplumada.

Pero, una cosa es acercarse, admirar la obra y tomarse la foto para las redes, y otra muy distinta es meterle mano hasta dejarla hecha pedazos.

Y Luwa no fue la única afectada, la calavera monumental “Cuando me muera, échenme al mar”, de la artista Vanessa Flores, también sufrió daños junto a la Catedral, antes de cumplir siquiera 24 horas en exhibición.

La artista dedicó alrededor de un mes a trabajar en la pieza, cuidando sus detalles y acabados. Un mes de chamba para que alguien llegara a dañarla en cuestión de horas.

Las esculturas están en espacios públicos para que todos podamos disfrutarlas, no para que cualquier persona con las manos inquietas las convierta en su colección personal de souvenirs.

Puebla presume sus festivales, sus tradiciones y su oferta cultural, pero de poco sirve llenar el Centro Histórico de arte si no hay respeto por el trabajo de quienes lo crean.

Y mientras unos artistas ponen su talento sobre la mesa, otros ponen en evidencia que lo que les falta no es una foto con la escultura, sino tantita educación.

DE TOCHO-MOROCHO