Casi 21 años después de la detención y tortura de Lydia Cacho, uno de los exmandos policiales relacionados con el caso ya está en libertad.
Alejandro Rocha Laureano salió de prisión tras cumplir la condena que le impuso un juez, pero la historia está lejos de cerrar.
El excomandante de la extinta Policía Judicial de Puebla recibió una pena de cinco años y seis meses de cárcel por tortura. Sin embargo, permaneció preso casi ocho años, desde diciembre de 2018, por lo que una autoridad judicial de Quintana Roo ordenó su liberación al considerar que ya había cumplido la sentencia en exceso.
La salida no significa que haya sido declarado inocente. Rocha Laureano fue condenado por su responsabilidad en un caso que exhibió cómo el poder y las instituciones se utilizaron contra una periodista que investigaba una red de explotación sexual infantil.
Los hechos ocurrieron en diciembre de 2005, cuando Lydia Cacho fue detenida en Cancún y trasladada por carretera a Puebla, después de publicar “Los demonios del Edén”.
Durante el trayecto, denunció amenazas, agresiones y tortura física y psicológica.
La investigación también sacudió a la política poblana por los señalamientos contra el entonces “Gober precioso” y sus vínculos con el empresario Kamel Nacif.
El escándalo se convirtió en uno de los episodios más emblemáticos de abuso de poder contra la prensa en México.
Lydia Cacho denunció lo que encontró y terminó enfrentando un aparato que la castigó por hacerlo. Dos décadas después, que uno de los condenados salga de prisión no borra lo ocurrido ni resuelve las cuentas pendientes.










