Roberto Zataráin, diputado local de Morena aseguró que su famoso informe ante el “Parlamento Galáctico” no costó un solo peso.
Según explicó, unos amigos expertos en inteligencia artificial le hicieron el video de a grapa. Muy generosos los amigos.
El problema es que una cosa es producir el espectáculo y otra pagar para que todo Puebla se entere de que existe.
Zataráin calcula gastar alrededor de 196 mil pesos en pautas publicitarias, trípticos, pantallas móviles y entrevistas para difundir su mensaje sobre los efectos negativos del uso de pantallas en menores de edad.
Es decir, el video salió gratis, pero la promoción no. Y aunque el diputado asegura que el objetivo era generar conversación, la polémica terminó convirtiéndose en parte del espectáculo.
A cada diputado local se le autorizó una bolsa de 206 mil 547 pesos para su informe legislativo. Zataráin ahora contempla devolver apenas 10 mil pesos, según lo reportado sobre sus declaraciones.
Pero, si se toma como referencia el monto autorizado, lo que quiere regresar representa menos del cinco por ciento del presupuesto. El resto tendría que justificarse con gastos comprobables o reintegrarse conforme a las reglas del Congreso.
Porque el recurso no es de Zataráin, ni del Congreso, ni de sus amigos que dominan la IA, es dinero público.
Y convertir un informe en película de ciencia ficción puede ser una estrategia de comunicación. Pero usar el presupuesto público exige algo mucho más terrenal: facturas, comprobantes y transparencia.










