A María Fernanda Orozco Suárez la asesinaron y ahora, además del feminicidio, la pelea está en algo tan básico como reconocerla.
La UDLAP aseguró que María Fernanda y Bryan Alexandro N., señalado como presunto feminicida, ya no pertenecían a la universidad.
El rector Luis Ernesto Derbez afirmó que ambos dejaron la institución entre 12 y 24 meses atrás.
Pero las estudiantes no tragaron ese deslinde.
Este lunes, integrantes de Feministas UDLAP salieron a protestar frente al campus. Exigieron que la universidad reconozca el vínculo de María Fernanda con la institución.
También exigieron algo todavía más sencillo: que digan su nombre.
Flores, veladoras y carteles ocuparon las inmediaciones de la universidad. Después, la protesta avanzó por la 14 Oriente y bloqueó la circulación.
La molestia tiene un motivo claro, para las manifestantes, la UDLAP respondió al feminicidio con un comunicado que parecía más preocupado por desmarcarse del caso que por acompañar a la víctima.
Y mientras la institución se aferra a la etiqueta de “exalumna”, una familia sepulta a una joven de 24 años.
La Fiscalía investiga el crimen como feminicidio y mantiene detenido al presunto responsable. Pero las estudiantes no quieren discursos ni tecnicismos, quieren justicia para la víctima.
Porque lo que nadie puede borrar es que María Fernanda perteneció a esa comunidad, que tenía una vida por delante y que alguien se la arrancó.











