La Vía Atlixcáyotl amaneció, otra vez, convertida en escenario de telenovela vial. La Secretaría de Movilidad y Transporte montó un operativo en la zona, y entre las unidades retenidas aparecieron camiones de la línea Oro, justo cerca de la caseta rumbo a Atlixco.
A los pasajeros los bajaron sin ceremonia, como quien interrumpe una función de cine a media película. Las unidades tampoco pudieron avanzar hacia Atlixco, porque ese municipio ya les había cerrado el paso desde su lado.
Lo mejor del show llegó con las camionetas de turismo que circulaban sin placas, pero eso sí, con un código QR pegado que presuntamente las vinculaba a los gobiernos federal y estatal.
Entre pasajeros varados, choferes explicando lo inexplicable y agentes tomando fotos a códigos QR como si fueran arqueólogos descifrando jeroglíficos, la Vía Atlixcáyotl reafirmó su título no oficial de vialidad más impredecible de la zona metropolitana.
Ahí nunca se sabe si uno va a llegar a su destino en camión o a pie.






