María Luisa Trinidad Velázquez salió de su casa en Villa Verde el jueves 10 de septiembre rumbo al Mercado Morelos.
Este domingo la encontraron sin vida, maniatada, con huellas de violencia y un narcomensaje firmado por La Familia Michoacana sobre el cuerpo.
Tres días bastaron para que el crimen organizado resolviera, a su manera, una disputa que las autoridades ni siquiera habían logrado nombrar.
El mensaje dejado junto al cadáver no deja espacio para la ambigüedad: la responsabilizan por haberlos delatado ante un grupo rival y sentencian que “esto te pasa por vendernos”, además de advertir que van por alguien más identificado como “la Barbie”.
Un recado firmado, exhibido y directo, como si el cártel quisiera dejar constancia pública de que la plaza del Mercado Morelos ya tiene dueño y no acepta traiciones.
La fiscal Idamis Pastor confirmó que María Luisa había estado detenida previamente por presunta relación con extorsión y cobro de piso, y que trascendió que compartió información sobre su propio grupo delictivo a una organización rival.
El viernes, un día antes de que apareciera el cuerpo, autoridades estatales y federales ya habían entrado a los mercados Morelos y hasta detuvieron a un presunto operador conocido como “El Gordo”.
El operativo llegó, pero llegó tarde. Otra vez la misma secuencia en Puebla: primero la desaparición, después el hallazgo del cuerpo, y al final el comunicado oficial explicando lo que ya no tiene remedio.










