La mamá gallina de la política poblana ya extendió el ala. Liz Sánchez, dirigente estatal del PT, salió a decirle a Nayeli Salvatori que en su partido siempre habrá un nido calientito esperándola, y la diputada, fiel a su estilo, no se hizo del rogar: si la invitan, por supuesto que acepta.
Todo esto ocurre mientras Morena sigue haciendo como que no escucha nada, ni el escándalo, ni la invitación, ni el murmullo de su propia bancada preguntándose qué va a pasar con la legisladora.
Pero, cabe recordar que Sánchez ya había descrito a Salvatori como “guerrera, trabajadora y polémica”, como si “polémica” fuera un adjetivo que se luce en la boleta.
Y es que a Salvatori esto de cambiar de camiseta no le resulta ajeno, ni le quita el sueño. Ella ya ha portado los colores del PT, del Verde y de Fuerza por México en distintas coaliciones, así que integrarse de nuevo a las filas petistas sería, básicamente, ponerse una playera que ya tiene en el clóset.
Lo curioso es que la diputada prefiere esperar sentada a que Morena decida si la corre, para entonces caer parada en los brazos del PT sin que nadie diga que abandonó el barco por su cuenta.
Al final, la única certeza es que en Puebla la lealtad partidista dura lo que tarda una encuesta interna en decidir quién conviene más.









