Una felicitación por el aniversario de bodas generó polémica en redes sociales luego de que una parroquia reconociera públicamente al diácono permanente Gaspar Nájera y a su esposa, la maestra Socorro.
La publicación llamó la atención de usuarios que desconocían que un diácono permanente puede estar casado, por lo que surgieron cuestionamientos sobre las diferencias entre esta figura dentro de la Iglesia católica y la de un sacerdote.
La Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Cuautla, Morelos, compartiera una fotografía del diácono permanente Gaspar Nájera junto a su esposa con motivo de su aniversario de bodas.
“Felicitamos a nuestro Padre Diácono, Gaspar Nájera y a su esposa, Maestra Socorro por su aniversario de Boda”, señala la publicación compartida por la parroquia.
El mensaje también destacó la vocación religiosa de Nájera y expresó el deseo de que su matrimonio sea un testimonio para otras personas.
En la Iglesia católica existe el diaconado permanente, una vocación que puede ser ejercida por hombres casados que cumplen con los requisitos establecidos por la Iglesia.
Por ello, que un diácono permanente tenga esposa no constituye por sí mismo una contradicción con su ministerio. De hecho, cuando un hombre casado es admitido al diaconado permanente, su vida matrimonial y familiar forma parte de las circunstancias que acompañan su vocación.
Aunque ambos forman parte del clero ordenado, el diácono y el sacerdote tienen funciones diferentes dentro de la Iglesia católica.
- Diácono: su ministerio está relacionado con el servicio, la caridad y la proclamación del Evangelio. Puede colaborar en la celebración de la misa, proclamar el Evangelio y predicar.
- Sacerdote o presbítero: puede celebrar la Eucaristía, administrar el sacramento de la reconciliación y realizar otras funciones propias del sacerdocio.
- Diácono permanente: puede ser un hombre casado que recibe la ordenación diaconal y desarrolla su ministerio sin abandonar sus responsabilidades familiares.
Una de las diferencias fundamentales es que el diácono no puede consagrar la Eucaristía, por lo que no celebra la misa como lo hace un sacerdote.








