¿Libre el Gober precioso?

Mario Marín dejó el penal del Altiplano para continuar su proceso en prisión domiciliaria en Puebla.

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Después de más de cuatro años en el penal del Altiplano, Mario Marín Torres dejó la cárcel federal y regresó a Puebla.

No porque el caso haya terminado ni porque un juez lo declarara inocente, sino porque un amparo le permitió continuar el proceso penal bajo prisión domiciliaria en su casa de Xilotzingo.

En pocas palabras: cambió los barrotes por las paredes de su domicilio.

El caso sigue… pero desde casa

El exgobernador continúa sujeto a proceso por el delito de tortura en agravio de la periodista Lydia Cacho, un expediente que durante años se convirtió en símbolo de la lucha por la libertad de expresión y contra el abuso del poder.

La resolución no borra las acusaciones ni pone punto final al juicio. El proceso continúa y será un tribunal el que determine su responsabilidad.

La noticia no pasó desapercibida

Para muchos, la imagen del llamado “Gober Precioso” dejando el Altiplano revive una vieja discusión. En México los procesos judiciales parecen muy distintos cuando el acusado fue uno de los hombres más poderosos del estado.

Mario Marín no quedó exonerado y tampoco recuperó plenamente su libertad.

Sin embargo, este caso abre un nuevo capítulo y también una pregunta incómoda: ¿fue una estrategia jurídica tan sólida que convenció a los jueces de concederle la prisión domiciliaria o hay intereses que todavía no salen a la luz y hubo manos que inclinaron la balanza?

DE TOCHO-MOROCHO