La euforia por el triunfo de México ante Ecuador dejó un detenido más.
Un hombre de aproximadamente 25 años, originario de Puebla, fue arrestado por policías de Zapopan luego de presuntamente derribar uno de los balones que formaban parte de una escultura instalada en los Arcos del Centro, como parte de las actividades rumbo al Mundial.
Testigos relataron que varias personas le gritaron que se detuviera. Incluso intentaron impedir que continuara y le lanzaron objetos para llamar su atención. Aun así, el hombre ignoró las advertencias y terminó dañando la instalación.
Confunden festejar con hacer desmadre
Celebrar un triunfo de la Selección es una cosa. Creer que romper el mobiliario o destruir espacios públicos es motivo de risa, es otra muy distinta.
Cada vez que ocurre algo así, vuelve la misma historia: alguien quiere hacerse el “chistoso”, consigue unos segundos de fama… y termina dejando una mala imagen de todos los aficionados.
Lo peor es que ese tipo de actos no hablan de pasión por el fútbol. Hablan de falta de respeto por los espacios que son de todos.
Elementos de la Policía de Zapopan lo detuvieron en el lugar y lo pusieron a disposición de las autoridades para que responda por los daños ocasionados.
Al final, lo que pudo quedarse en un festejo terminó con una persona detenida y una escultura dañada.
Porque una cosa es gritar un gol hasta quedarse sin voz y otra muy distinta es creer que hacer un desmadre o destruir patrimonio público te convierte en el alma de la fiesta.
Lo único que consigues es acabar en la patrulla y convertirte en el ejemplo de lo que no debe hacer una afición.








