Ni como defenderlos… la afición confundió pasión con desmadre

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La pasión por la Selección Mexicana volvió a cruzar la línea.

Durante la madrugada de este martes, decenas de aficionados se reunieron afuera del hotel donde se concentra la selección de Ecuador para hacer ruido con trompetas, bocinas, tambores, motores y cánticos, con la intención de impedir que los jugadores descansaran antes del partido del Mundial.

Los videos del momento rápidamente se hicieron virales.

 

Lejos de verse como una muestra de apoyo, para muchos la escena terminó convirtiéndose en un espectáculo que dejó mal parada a la afición mexicana ante el mundo. Incluso en redes sociales hubo críticas de aficionados nacionales que calificaron la conducta como innecesaria y antideportiva.  

Eso no es alentar, es hacer el ridículo

Hay quienes defienden estas “serenatas” porque aseguran que forman parte del folclore futbolero. Pero una cosa es poner ambiente en las tribunas y otra muy distinta es intentar fastidiar el descanso del rival durante la madrugada.

Si de verdad una selección necesita que un grupo de personas pase la noche tocando el claxon para sacar ventaja, entonces el problema no está en el rival. Está en la forma de entender el deporte.

Lo peor es que un puñado de personas termina representando a millones de mexicanos que sí saben apoyar con respeto. Por culpa de unos cuantos, la conversación deja de ser el fútbol y gira alrededor del comportamiento de la afición.

¿Habrá consecuencias?

La FIFA ha sancionado en distintas ocasiones a federaciones por el comportamiento de sus aficionados, especialmente cuando existen conductas discriminatorias o que afectan el desarrollo de las competencias.

Sin embargo, todavía no existe un pronunciamiento sobre lo ocurrido afuera del hotel de Ecuador.  

También surgieron cuestionamientos sobre el operativo de seguridad. En videos se observa la presencia de autoridades en la zona, aunque el ruido continuó durante varios minutos sin que la concentración se disolviera.  

El Mundial no necesita este tipo de “afición”

México es anfitrión de una Copa del Mundo. Eso implica una responsabilidad enorme dentro y fuera de la cancha.

Apoyar al Tri no significa convertir la madrugada en un circo ni buscar ganar partidos a base de bocinazos. El fútbol se juega durante 90 minutos, no afuera de un hotel a las dos de la mañana.

Porque una cosa es ser una afición apasionada y otra muy distinta es hacer el oso frente al mundo y creer que eso también cuenta como jugar de local.

DE TOCHO-MOROCHO