Después de que Morena Puebla marcó distancia del evento “Jóvenes con la Maestra”, la secretaria de Bienestar, Laura Artemisa García Chávez, también salió a deslindarse de la polémica.
La funcionaria aseguró que asistió únicamente para dirigir un mensaje y que abandonó el lugar poco después.
Según su versión, la reunión tuvo un carácter privado, fue organizada por jóvenes y no correspondió a una actividad oficial del partido.
Además, respaldó el posicionamiento de Morena y consideró acertado que el partido informara sobre lo ocurrido al Comité Ejecutivo Nacional (CEN).
Cuando estalla la polémica, todos se hacen a un lado
La explicación llega después de que videos y fotografías mostraran a asistentes consumiendo bebidas alcohólicas y utilizando vapeadores.
Las imágenes provocaron una ola de críticas y dejaron más preguntas que respuestas sobre la organización del encuentro.
Ahora, la versión oficial es que todo ocurrió en una reunión privada. Sin embargo, el evento reunió a una funcionaria de alto nivel, estructuras juveniles y mensajes políticos que llamaban a respaldar a “la maestra”.
Esa combinación hace difícil que la controversia desaparezca únicamente con un comunicado o una aclaración.
Del protagonismo al deslinde
Cuando el evento parecía sumar simpatizantes, hubo presencia política y fotografías. Pero cuando llegaron las críticas, comenzaron los deslindes.
Laura Artemisa insiste en que se retiró antes de que ocurrieran los hechos que hoy generan polémica.
Morena, por su parte, sostiene que el encuentro no fue un acto partidista. Aun así, las imágenes continúan circulando y mantienen vivo el debate sobre quién organizó realmente el evento y quién debe asumir la responsabilidad política.
Porque en política hay una escena que se repite con demasiada frecuencia: cuando todo sale bien, todos quieren aparecer en la foto; cuando llega el escándalo, nadie sabe quién organizó la fiesta.









