¿Olvido selectivo?, Diputado hizo lo mismo que ayudó a prohibir

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El diputado petista Baltazar Gaona García deberá pagar una multa cercana a los 82 mil pesos tras la interpretación de un corrido señalado como apología del delito dentro del Congreso de Michoacán, durante un festejo por el Día del Padre.

Y aquí viene lo más increíble: él mismo votó a favor de la reforma que sanciona este tipo de conductas.  

De verdad, la política mexicana a veces parece un concurso de quién se contradice más rápido.

Primero aprueban normas para combatir la apología del delito. Después organizan una fiesta en el Congreso y terminan cantando un corrido que desata un procedimiento sancionador.

Y luego todavía se sorprenden cuando la gente los critica. Porque el problema ya ni siquiera es la multa, el problema es el mensaje.

Nadie está discutiendo si a alguien le gustan o no los corridos. Ese no es el debate.

El problema es que el recinto legislativo representa una institución pública, no un escenario para convertir la política en un festival de ocurrencias.

Mientras Michoacán enfrenta problemas de violencia, inseguridad y desapariciones, algunos funcionarios parecen creer que el Congreso es un lugar para amenizar reuniones y alimentar polémicas.

Baltazar Gaona anunció que pagará la multa, aunque insiste en que no cometió ninguna falta y que no comparte la interpretación de las autoridades.  

Pero la ciudadanía observa a otro político defendiendo una conducta que contradice el espíritu de una legislación que él mismo respaldó.

Y eso alimenta una percepción que lleva años creciendo: las reglas parecen existir para todos, menos para quienes las aprueban.

Ahora, la verdadera pregunta es: ¿qué credibilidad tiene un político que impulsa una ley y luego protagoniza un escándalo relacionado con ella?

Porque la confianza pública no se pierde por una canción, se pierde por la incongruencia.

Y en México, es parte ya dejó de ser una excepción para convertirse en una costumbre.

DE TOCHO-MOROCHO