El fútbol suele ser un deporte de efectividad, no de merecimientos. La Selección de Panamá firmó una presentación valiente, vistosa y dominante en la Copa Mundial de la FIFA 2026, pero terminó pagando el precio más alto frente a la jerarquía de Ghana. Un gol agónico en el tiempo de compensación selló el 1-0 definitivo en favor de las “Estrellas Negras”, dejando un sabor amargo en el debut del Grupo L.
El planteamiento táctico de Thomas Christiansen sorprendió a los africanos desde el pitazo inicial. Con un esquema 3-4-3 dinámico, Panamá se adueñó del balón, asfixió la salida ghanesa y generó las opciones más claras de la primera mitad. El guardameta rival, Lawrence Ati-Zigi, se vistió de héroe al contener dos remates francos de Yoel Bárcenas y Cecilio Waterman. Sin embargo, el esfuerzo le costó caro al arquero africano, quien tuvo que salir sustituido por lesión en el entretiempo.
En la segunda mitad, el desgaste físico comenzó a pasar factura. Christiansen movió el banquillo para mantener la intensidad, pero la claridad en el último tercio se fue diluyendo. Cuando el partido parecía firmar un empate sin goles que castigaba la falta de contundencia panameña, llegó el golpe de gracia. Al minuto 94, con Panamá volcado en ataque, Ghana armó un contragolpe de manual. El mediocampista Caleb Yirenkyi cerró la pinza en el área chica para empujar el balón y desatar la locura africana.
El panorama se complica temprano en el sector, obligando a los canaleros a buscar puntos urgentes en sus siguientes compromisos. Panamá no tiene margen de error. La Sele deberá medirse ante las dos potencias europeas del grupo (Croacia e Inglaterra), mientras que Ghana buscará asegurar su boleto a la siguiente ronda.









