Lo que comenzó como un incidente vial terminó en un acto de violencia que ha provocado indignación. Una mujer quedó gravemente herida después de que el conductor de una camioneta presuntamente la embistiera de manera intencional.
Tras el ataque, el responsable huyó del lugar y dejó atrás a una persona lesionada, además de una enorme pregunta: ¿en qué momento algunos conductores empezaron a creer que una camioneta es una herramienta para cobrar venganza?
Porque una cosa es perder la paciencia en el tráfico y otra muy distinta es convertir varias toneladas de metal en un arma.
Lo más preocupante es que estos episodios se han vuelto cada vez más frecuentes. Hay quienes pasan del claxon al insulto y del insulto a la agresión en cuestión de segundos, como si cualquier diferencia en la calle justificara poner en riesgo la vida de otra persona.
Y no, no fue un “arranque de carácter”, ni un “momento de enojo”. Si se confirma la intención de atropellarla, se trata de un acto extremadamente grave.
Mientras tanto, las autoridades ya buscan al conductor, quien decidió escapar en lugar de enfrentar las consecuencias de sus actos.
Porque, al parecer, además de la irresponsabilidad, también le faltó el valor para quedarse y responder por lo ocurrido.









