¿Secretaría de las Mujeres o agencia de colocación política?

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Laura Itzel Castillo anunció que asumirá la titularidad de la Secretaría de las Mujeres cuando concluya su encargo como presidenta del Senado. Además, agradeció a Claudia Sheinbaum la confianza para integrarse al gabinete federal.

Sin embargo, el nombramiento vuelve a abrir un debate que incomoda al gobierno: ¿qué resultados concretos ha entregado esta dependencia desde su creación?

Un salario que contrasta con la realidad

La discusión también revive por las cifras. Citlalli Hernández cobró 1 millón 989 mil 555 pesos durante 15 meses de gestión. Esto equivale a un promedio mensual de 132 mil 637 pesos.

El monto contrasta con la realidad que viven millones de mujeres en México. Muchas enfrentan violencia, desigualdad, falta de oportunidades y un acceso limitado a la justicia.

El problema no es el salario en sí. El verdadero cuestionamiento es si el gasto público se tradujo en beneficios reales para las mujeres del país.

Dependencia con resultados poco claros

A pesar de su importancia, muchas personas siguen sin identificar cambios tangibles derivados del trabajo de la Secretaría.

La percepción ciudadana es cada vez más fuerte: cambian los nombres, cambian los funcionarios, pero los problemas permanecen intactos.

Además, la dependencia puede pasar semanas o incluso meses sin una titular y el aparato gubernamental sigue operando. Eso provoca una pregunta inevitable: ¿qué tan indispensable es una estructura que parece no resentir la ausencia de quien la encabeza?

Más acciones y menos discursos

Las mujeres no necesitan más fotografías oficiales ni discursos políticos. Necesitan seguridad, justicia y políticas públicas que funcionen.

También necesitan instituciones que respondan con rapidez a una crisis que sigue cobrando vidas todos los días.

El debate ya no es quién ocupará el cargo. La verdadera discusión es si esta Secretaría realmente protege a las mujeres o si se ha convertido en otro espacio burocrático que beneficia más a la clase política que a la ciudadanía.

Porque cambiar de titular es sencillo. Lo difícil es demostrar que la dependencia está transformando la vida de millones de mujeres mexicanas.

DE TOCHO-MOROCHO