Hay quienes ya lo han comparado con una cancha de futbol llanero
El Ojo Poblano
La nueva casa de Cruz Azul en la Liga MX todavía está en el aire. Lo que parecía una solución estable en el Estadio Cuauhtémoc hoy se ha convertido en un dolor de cabeza para la directiva y el cuerpo técnico encabezado por Nicolás Larcamón. Puertas adentro, en La Máquina reconocen que la falta de fluidez en el juego no es casualidad: el estado del terreno en Estadio Cuauhtémoc estaría afectando directamente la propuesta dinámica que el entrenador pretende consolidar rumbo al cierre del torneo.

Durante el llamado “Podcast de la Máquina”, el periodista Adrián Esparza Oteo reveló que la dirigencia ya sondea la posibilidad de disputar algunos partidos en el Estadio Azteca. La intención no es menor: regresar al Coloso de Santa Úrsula representaría recuperar estabilidad deportiva y emocional. Sin embargo, la logística no es sencilla, ya que el inmueble deberá entregarse con anticipación a la FIFA por compromisos internacionales, aunque existe una ventana sujeta a aprobación.
Las críticas al campo del Cuauhtémoc fueron severas tras el triunfo 2-1 ante Tigres UANL. Se habló de una superficie parchada, con desprendimiento de arena y materiales inadecuados que complican el juego a ras de césped. Incluso se mencionó que el arquero rival, Nahuel Guzmán, tuvo que intervenir antes del arranque para cubrir irregularidades en el área. Un escenario impropio para un equipo que apuesta por posesión y precisión.
En ese contexto, Larcamón habría tomado una decisión contundente pensando ya en el duelo ante Chivas de Guadalajara: priorizar un esquema más directo y reducir riesgos en salida mientras no se resuelva la sede. El técnico entiende que insistir con circulación limpia en un campo irregular puede costar puntos. La adaptación táctica, aunque necesaria, dista de la idea original con la que fue contratado.



