El Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó este viernes al congresista demócrata Henry Cuellar y a su esposa, Imelda Cuellar, de soborno, influencia extranjera ilícita y blanqueo por recibir dinero de un banco mexicano así como de una empresa de Azerbaiyán.
La acusación se basa en que, presuntamente, el congresista aceptó 600 mil dólares en sobornos de estas entidades extranjeras a cambio de utilizar su cargo para influir en beneficio de las empresas implicadas en el caso.
Cuellar, de 68 años, es miembro del Congreso estadounidense por el estado de Texas desde 2005. Su casa y la oficina de su campaña en la ciudad texana de Laredo, de donde es originario, fueron allanadas por el FBI en 2022 en el marco de una investigación federal sobre Azerbaiyán.
A cambio de los sobornos pagados por el banco mexicano, el congresista posiblemente accedió a influir en la actividad legislativa, así como a asesorar y presionar a altos funcionarios del Poder Ejecutivo estadounidense en relación con medidas beneficiosas para dicho banco.
Antes de que el Departamento de Justicia hiciera pública la acusación, el mismo Cuellar quiso aclarar en un comunicado que, tanto él como su esposa, son inocentes y que todo lo que ha hecho en el Congreso “ha sido para servir a la gente del sur de Texas”.
El representante del distrito número 28 de Texas, situado a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, aseguró que va a continuar con su candidatura para la reelección en noviembre.
También añadió que, antes de tomar cualquier acción, se asesorará jurídicamente con la Comisión de Ética de la Cámara y buscará la opinión de un bufete de abogados.
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